Posted by: Dawsr | December 12, 2011

Cuidadín cuidadín con Iñaki Urdangarín

A veces cuesta reconciliar la lógica, la rectitud y el sentido común con los sentimientos personales que todos tenemos dentro; en este último grupo cabría incluir de todo, desde una simple pasión a nuestras mismísimas tendencias políticas. Quizá por ello, cuando aquellos (o aquello) en quienes confiamos nos defraudan, debemos elegir en nuestro interior entre lo que nos gusta o lo que está bien (aunque no necesariamente sea de nuestro paladar).

Como ciudadano, contribuyente, español, monárquico y un sinfín de otras etiquetas para las que no tengo el suficiente ingenio de acordarme ahora mismo, me siento defraudado por la información que a diario la prensa va filtrando sobre el Caso Nóos, que ha salpicado al mismísimo yerno del Rey Juan Carlos, Don Iñaki Urdangarín. ¡Qué digo salpicado! ¡Su navío se está hundiendo por minutos a este paso! Por ahora la Casa del Rey se está desentendiendo del caso (lógicamente), por lo menos de puertas afuera. Quién sabe lo que se está comentando de puertas adentro…

Varias veces he leído ya que el Señor Urdangarín es un ciudadano más, que ante la Justicia es una persona normal… No señores. Que se le pueda juzgar como a una persona corriente pasa, porque que yo sepa nadie está por encima de la ley en este país. Pero de ahí a que se le considere un “ciudadano normal“, no. Al contrario que su mujer, Urdangarín no recibe dinero de las arcas del Estado dado que no es un miembro de la Familia Real; sí es, en cambio, un miembro de la familia del Rey, y por ello debería saber que la mirada pública la tendrá puesta encima de por vida. Si la triste y anunciada separación de su cuñada, la Infanta Elena, así como las (verdaderas o falsas) habladurías sobre la truculenta vida privada de su ahora ex cuñado Jaime de Marichalar, no le han servido de lección, quizá este haya sido el aviso que Urdangarín necesitaba. El hecho de ser yerno del Rey (ya no digamos descender por línea colateral de un santo vasco), no le da el derecho ni siquiera al más mortal de los mortales a obrar a sus anchas gracias al enchufismo que tanto empozoña las aguas de este país. No, señor Urdangarín, usted ha obrado mal, mal y mal, y además a sabiendas de lo que hacía estaba mal. No sólo no se ha comportado usted como un ciudadano honrado, sino que ha hecho gala de su posición y suerte por estar casado con quien está casado, para beneficiarse a costa de otros. Ya no digamos eso de “y encima en los tiempos que corren”. Señor Urdangarín, usted no es un niño rico, ni un playboy de la jet set marbellí que vive a base del ladrillo español. Usted y su familia tienen que dar una cierta imagen, precisamente para observar que ustedes, la monarquía española, son capaces de durar otras tres décadas sin desmoronarse, y no por el aumento del fervor republicano en España, sino por la autodestrucción en la que parecen haberse metido voluntariamente.

Siento de veras que Sus Majestades hayan tenido que soportar una vez más un yerno que les sale rana. Pero mientras hay cosas que se perdonan o se entienden, yo sigo esperando que alguien me explique cómo alguien pueda comportarse de una forma tan ruin, y consecuentemente poniendo en cuestión mis propios ideales. Que alguien me lo explique.

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Responses

  1. Ole. Amén. Arsa. Ariquitáun.

  2. La verdad es que le tenía que caer la cara de verguenza.No me creo que los que tenía alrededor no estuviesen enterados de lo que éste caballero hacia. Cuando pasan videos donde se le oye hablar de ejemplaridad,honestidad y de lo que cuesta sacar una familia adelante me dan vómitos


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