Posted by: Dawsr | June 3, 2011

¿Cómo investigar tu árbol genealógico? – Parte 1

¿Te has preguntado alguna vez de dónde procede tu apellido, o por qué tienes los ojos de ese color, o de dónde venían tus antepasados, o por qué luchó tu abuelo en un bando y no en otro de una guerra? La respuesta a estas y otras preguntas se contestan a través de la GENEALOGÍA. La genealogía es una disciplina que estudia los orígenes de las personas desde el punto de vista familiar y el entramado de parentescos entre distintos individuos que vivieron en el pasado bien en momentos y lugares cercanos o lejanos. Es ante todo una rama humanística a caballo entre la biología genética -a la que sirve y de la que se nutre- y la Historia, aunque evidentemente estudiada desde un punto de vista personal y más individualista. En algunas ocasiones, hallar muchos datos sobre la vida de uno de tus antepasados te revelará no sólo dónde y cuándo vivió, con quién se casó y cuántos hijos tuvo, sino cómo era su personalidad, qué tipo de valores poseía, cuál era su profesión, si viajó mucho o si murió donde nació, o qué intereses le movieron para hacer o dejar de hacer una actividad en particular. La genealogía comienza con una hoja en blanco que paulatinamente te irás encargando de rellenar con cientos y miles de datos.

Antes de comenzar a investigar tu árbol genealógico, conviene recapacitar sobre varias cuestiones que puedan determinar cómo vas a desarrollar tu labor. En primer lugar, recuerda que a priori tu genealogía es un gran interrogante, que podrías encontrar cosas insospechadas, y cuantos más datos encuentres más posibilidades tendrás de descubrir, por ejemplo, elementos que podrían no encajar con lo que esperabas descubrir, incluso datos que te pueda resultar incómodos. Aunque este tipo de casos sean más la excepción que la regla, pueden llegar a afectarnos momentáneamente y hacer plantearnos la pregunta ¿realmente quiero seguir adelante? Pero no temas, que en todas las familias se cuecen habas. Por otro lado, tienes que tener en cuenta las sensibilidades de las personas a las que tendrás que preguntar sobre su familia en la etapa inicial de nuestra investigación; aunque hayan pasado años e incluso décadas de un hecho triste o desagradable, aunque se trate simplemente de la muerte de un progenitor o de un abuelo, es posible que nos encontremos con parientes que no deseen relatarnos detalles de dicha experiencia, o cuya historia se vea tergiversada por la falta de recuerdo o la fantasía; a menudo daremos con gente que no esté interesada en revelarnos datos de sus orígenes, y en estos casos hay que respetar sus deseos a la vez que busquemos otras vías para averiguar la verdad. En ocasiones encontrarás que lo que ha llegado a nuestros oídos por vía oral no concuerda plenamente con los datos recogidos en los registros y los archivos; por este motivo hay que analizar ambas versiones con minuciosidad, y saber separar el mito de la realidad.

La genealogía es un hobby generalmente barato, pero sí requiere grandes dosis de tiempo y, sobre todo, paciencia. No es raro encontrarse con personas que piensen que investigar un árbol familiar es meter un par de nombres en Google y ¡tachán! tenemos una genealogía. Aunque tarde o temprano Internet pueda sernos útil, la investigación que nos ocupe es un proceso mucho más complejo, en gran parte solventado por el desarrollo de las nuevas tecnologías que nos permiten, por ejemplo, visualizar los datos de un archivo eclesiástico sin movernos de casa. Afortunadamente, en foros cibernéticos y listas de distribución, así como en asociaciones varias dedicadas a este campo, existe lo que se suele apodar solidaridad genealógica, que es cuando genealogistas de lugares distintos y con acceso a información distinta se intercambian datos y se ayudan mutuamente en sus respectivas investigaciones. Estos contactos suelen ser muy valiosos y conviene cuidarlos.  

Aunque pueda parecernos un entretenimiento raro, la genealogía es de hecho una de las aficiones más frecuentes en determinados países, así como entre las generaciones de avanzada edad, cuyo tiempo libre y paciencia les permite desarrollar una investigación meticulosa y sin prisas. En Estados Unidos la National Genealogical Society calcula que 80 millones de norteamericanos (es decir, casi el doble de la población española) dedican parte de su tiempo libre a la búsqueda genealógica, seguido por países como Gran Bretaña, Alemania o Francia, donde además existen numerosas publicaciones periódicas, asociaciones consagradas a este ámbito y archivos digitalizados que aligeran mucho el proceso de investigación. En España, como en tantos otros aspectos, seguimos a la cola en este tipo de inquietudes culturales, por lo que en ocasiones nuestro esfuerzo e ingenio requerido será el doble que en otros países. No por ello debemos desdeñar las pocas páginas web españolas e hispanas que se dedican a la investigación genealógica, aunque en ocasiones ciertos aspectos de las mismas sigan sin estar muy desarrollados. Algunas páginas como Mi Parentela o España GenWeb  pueden servirnos para ir informándonos sobre los primeros pasos que debemos dar en la genealogía. Una vez tengas estos puntos en cuenta, estarás listo para empezar tu investigación en serio. ¡Buena suerte! 

Pincha aquí para leer la Parte 2 de ¿cómo investigar tu árbol genealógico?

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